Kilian jornet y el mont-blanc: la historia de un récord que marcó el alpinismo moderno
Cuando Kilian Jornet se plantó frente a la iglesia de Chamonix aquel 11 de julio de 2013, pocos imaginaban que iba a revolucionar la forma de ver la cima más alta de los Alpes.

Cuando Kilian Jornet se plantó frente a la iglesia de Chamonix aquel 11 de julio de 2013, pocos imaginaban que estaba a punto de cambiar para siempre la forma de entender la montaña más alta de los Alpes. En apenas 4 horas, 57 minutos y 40 segundos, el campeón catalán grabó su nombre en la historia, transformando el Mont-Blanc en el terreno de juego de una nueva generación de atletas. Esta gesta, que sigue siendo el punto de referencia para el ascenso a pie del techo de Europa, ilustra perfectamente su filosofía: desafiar lo imposible manteniendo un respeto sagrado por el entorno.
¿QUIÉN ES KILIAN JORNET, EL FENÓMENO DEL TRAIL Y EL ALPINISMO?
Nacido en 1987 en los Pirineos catalanes, Kilian Jornet creció con los pies en la nieve y la cabeza en las nubes. Hijo de guardas de refugio, se crió literalmente en altitud, desarrollando desde la cuna una conexión mística con la montaña. Esta infancia singular no solo forjó un físico prodigioso —con un VO2max de 92 ml/min/kg— sino también una mentalidad única: la montaña no es un adversario que conquistar, sino un espacio de expresión donde el rendimiento rima con el respeto.
Más allá del Mont-Blanc, Kilian colecciona hitos: múltiples victorias en el UTMB, récords en el Cervino, la doble ascensión al Everest sin oxígeno... Su palmarés es vertiginoso. Pero lo que realmente fascina es su capacidad para hacer que lo extraordinario parezca sencillo, inspirando a miles de apasionados a través de su concepto de "Skyrunning": correr por el cielo, donde la ligereza y la velocidad sustituyen al pesado equipo tradicional.
LA CRÓNICA DEL RÉCORD: 11 DE JULIO DE 2013
Al alba, Jornet partió del porche de la iglesia de Chamonix. Su objetivo era claro: subir y bajar del Mont-Blanc en el menor tiempo posible por la ruta histórica de los Grand Mulets. Es un trazado técnico que exige una maestría alpina absoluta y una capacidad física de otro planeta.
Lo más impactante de aquella jornada fue el minimalismo extremo de su equipo. Mientras el alpinismo clásico prioriza la seguridad máxima con cuerdas y piolets, Kilian optó por la agilidad: zapatillas de trail, bastones ligeros y sus inseparables gafas de sol de trail running para una visión perfecta a gran velocidad. Las cifras de aquel día son asombrosas:
- Desnivel positivo: 3.800 metros.
- Distancia total: aproximadamente 30 kilómetros.
- Tiempo total: 4h 57min 40s.
IMPACTO Y LEGADO EN EL MUNDO DEL OUTDOOR
Este récord marcó un antes y un después. Demostró que la velocidad y la ligereza pueden coexistir con la seguridad si se tiene la experiencia necesaria. Esta visión ha influido en atletas como Benjamin Védrines, quien en mayo de 2025 batió la marca de Kilian con un tiempo de 4h 54min 41s, tras haberse entrenado con el propio catalán en Noruega.
Esta evolución ha obligado a marcas como Julbo a innovar constantemente, creando materiales cada vez más técnicos, desde gafas de sol de alta montaña con lentes fotocromáticas hasta mochilas mínimas. Sin embargo, Kilian advierte: el "fast and light" requiere educación. No es una moda, es una disciplina que exige conocer los riesgos antes de lanzarse a la cima.
EL PROYECTO "SUMMITS OF MY LIFE"
El Mont-Blanc fue solo una pieza del puzzle "Summits of My Life", iniciado en 2012. Este proyecto, que lo llevó al Cervino, el Denali o el Everest, es una filosofía de vida. Jornet nos enseña que ir rápido es una forma de dejar una huella mínima en la naturaleza. Hoy, ante la masificación de las montañas, su mensaje de humildad y sostenibilidad es más relevante que nunca.


